miércoles, 16 de junio de 2010

Una gran señora de las letras


Entre los años 1980 y 1982 el lector español se cansó de leer ensayo especializado y desvió su gusto hacia la novela, la buena novela. Ese cambio obligó a muchas editoriales a morir o a reciclarse pues habían apostado hasta entonces por el ensayo como estrategia principal.
Anagrama, la laureada editorial barcelonesa, fue una de las que sobrevivió y triunfó. Su compromiso viajó desde el ensayo -político, universitario, sociológico...- hacia la buena novela, y comenzó una nueva aventura que le conduciría hasta el éxito y el reconocimiento intelectual aquí y fuera de nuestras fronteras.
Patricia Highsmith, autora de Extraños en un tren, fue uno de los pilares de ese golpe de timón, uno de los botes salvavidas. Entre los años 1981-83 la editorial publicó hasta nueve novelas de la autora norteamericana, todas con un considerable éxito de ventas. La mezcla de buena redacción, novela psicológica y novela negra, consiguió captar la atención del lector español de aquellos años.
Treinta años después, la lectura de las novelas de Highsimth no sólo mantiene el interés, sino que son una lectura más que recomendable ahora que el verano se acerca y las horas muertas demandan un mínimo de inquietud, de intriga. He elegido la historia de Guy y de Bruno como podría haber elegido cualquiera de la saga de Ripley, porque en todas ellas vale la pena gastar algunas horas.
Para los que, sin embargo, elijan Extraños en un tren, vale la pena echarles un vistazo a los fragmentos que hay en Youtube de la versión que hizo Hitchcock.
Y es que cuando dos buenos narradores de historias se juntan es justo detenerse y escuchar.

jueves, 10 de junio de 2010

¿Libro o serie de televisión?

No se sabe muy bien qué fue primero, el huevo o la gallina, de la misma manera que no se sabe muy bien qué fue más exitoso, la aparición de la novela de Grace Metalious o su conversión en serie televisiva de éxito.
Lo que sí parece indiscutible, tal y como explica la contraportada, es que el retrato que la autora hace de los personajes de la pequeña ciudad de Nueva Inglaterra conmocionó profundamente a sus conciudadanos, hasta el punto de verse fielmente reflejados en la novela, o cuanto menos sus más bajos instintos y pensamientos.
El resultado del éxito de la novela fue un rechazo social sin tapujos a su autora y una muerte por cirrosis a los treinta y nueve años.
Uno, lector compulsivo, siempre agradece aquellas novelas que consiguen ir descubriendo las distintas capas del ser humano, hasta llegar a las más profundas, las que se esconden bajo pieles y más pieles. Y Peyton Place es de esas. De las que no dejan indiferente.
Tras la exitosa publicación del libro por parte de Jan Martí y su Blackie Books, ahora sólo queda encontrar la serie de televisión para echarle una ojeada y decidir un respuesta a la pregunta del inicio ¿serie o libro?
p.d.: se aceptan sugerencias sobre dónde encontrar la dichosa serie.