martes, 20 de mayo de 2008

¿Y si Las Meninas fueran muñecas rusas?


Así lo ha pensado el valenciano Manolo Valdés, aunque habría que adivinar qué piensan ellas al verse convertidas en un juego de espacios. Reducida la nobleza de su pasado a un bronce a la intemperie, ideas y cabezas conectadas, formando un mismo objeto, sin animales de compañía y apenas rodeadas por turistas y por cabezas reales coronadas con enormes sombreros que más parecen ideas sin rumbo.
Ellas juegan distraídas, ausentes, marcando olas de mar con sus perfiles, con la mirada atenta hacia el Mediterráneo, impasibles a las manos que las convierten en mujer real, sin pinturas ni maquillajes. Niñas abandonadas por reyes e infantas, las meninas se enjoyan y visten sus mejores galas, para mirarnos ausentes, olvidadas, mientras la vista del caminante pasea preguntándose qué esconden bajo sus anchas faldas.

lunes, 12 de mayo de 2008

Andanzas cansadas

Las voces más allá,
mucho más allá.
Llegan turbias y sucias. Cansadas.
Desde un prostíbulo de novela reciente,
que leo y consumo entre sábanas saladas,
dormidas y egoístas.
Saliva en el corazón,
sombra de luz en el índice
y un nuevo asunto que me lleva
entre las olas oscuras y sucias
del Mediterráneo casero, afligido.
Tal vez la belleza no encuentre sus puentes
a los que lanzar los pasos perdidos de toda una generación,
los pasos que escuchen y resuenen entre baldosines amarillos
y sinfonías monocordes.
Más allá,
mucho más allá,
donde el tiempo pierde sus nociones confusas,
alteradas, embrionarias.
Entre los lienzos que marcan el principio del sueño,
redentor universal de todas las pesadillas nocturnas.
Es allí donde encuentro mi pensamiento,
olvidado en el fondo de un saco
en el que migajas de pan
comparten espacio con etiquetas vacías de contenido.
Vuelvo al embrión de mi sueño,
y allá, el párpado maquillado se esconde,
cobarde,
alterado,
y entre miedos y sudores fríos
responde a los que le acusan
de no ser más que palabra en el tiempo,
letra sin lectura,
poema sin rima.