jueves, 30 de diciembre de 2010

Ricardo Nocturno

La lectura anárquica y la elección arbitraria de títulos hacen que uno llegue a ciertos autores de forma desordenada y algo caótica. En muchas ocasiones ese camino es divertido y acertado, pues la casualidad hace que el lector no se arrepienta de llegar a los autores por puertas laterales.
Hoy, con Ricardo Piglia, uno no puede decir que esta última puerta de la casa sea un error, ni mucho menos -la novela vale mucho la pena- pero a uno le queda un regusto amargo porque con este sí que me hubiera gustado llegar desde el orden, es decir, desde la primera novela hasta la última. Eso me ocurre en pocas ocasiones: me sucedió con Kiko Amat y con Ian McEwan.
En cualquier caso, Blanco nocturno es una historia policíaca muy bien construida, en la que sorprende la finura en la que Piglia va saltando de una voz narradora a otra. Para que a nadie le sorprenda, el asesino se descubre más o menos en la mitad de la novela, y sin embargo el interés del lector no solo no decae, sino que va in crescendo. El comisario Croce al prinicipio y el periodista Emilio Renzi después son los que sostienen el peso de una narración que buscará no sólo a los culpables sino también las intenciones, los sentidos de los actos humanos.
En los personajes hay gotas de Don Quijote y de Crónica de una muerte anunciada, todo ello muy bien combinado por la maestría de un escritor consolidado, serio y al que vale la pena seguir, aunque sea en sentido inverso a sus publicaciones. Es decir, de la última a la primera.

sábado, 25 de diciembre de 2010

La luz tras que se esconde tras los visillos

La lista de críticos, estudiosos y escritores que han tratado sobre le guerra civil y sus consecuencias es abundante en cantidad y calidad. Santos Juliá, José Carlos Mainer, Dulce Chacón, Almudena Grandes, Jordi Gracia, en fin, muchos y muy buenos nombres. Pero lo que hoy ocupa este espacio es algo distinto. Es una obra compartida a cuatro manos entre Antonio Altarriba y Kim. Un cómic que narra la historia de Antonio, uno de los tantos españoles que nacieron en el campo, emigraron a la ciudad y sus sueños de un mundo más justo y digno les llevó desde las filas del ejército republicano a los campos de concentración franceses, para terminar sus últimos días en una residencia de ancianos en la imberbe democracia española.
Los lazos con Soldados de Salamina son innegables, sólo que El arte de volar se centra en la voz del luchador y no en la del escritor que explica la historia.
Antonio, el protagonista, es un personaje colosal. Fiel a sus principios y a su dignidad, su personaje debería sobrepasar las páginas para convertirse en un modelo.
No voy a juzgar la calidad del dibujo -que es excelente, pues no en vano Kim es el autor del conocido 'Martínez el facha-', ni siquiera voy a hablar de la calidad del texto de Antonio Altarriba - al que no conocía hasta hoy, cuando me han regalado el libro-; simplemente quiero destacar la grandeza de un personaje y de una figura que se merecía, desde hace mucho tiempo, un homenaje de altura semjeante.

martes, 21 de diciembre de 2010

La esquizofrenia del pajarito

Desde aquí comienzo a reivindicar sin tapujos el placer del cuento. Breve, conciso, y si además están bien elegidos cada uno de sus elementos el resultado suele ser de una calidad más que aceptable.
Normalmente la apuesta por el cuento uno la hace con autores ya conocidos, aquellos que se sabe de antemano que se manejan considerablemente bien en la novela. Bueno, pues este es el caso de Mire al pajarito, recopilación de cuentos del norteamericano Kurt Vonnegut que acaba de presentar la editorial argentina Sexto Piso.
Quince cuentos muy bien construidos en los que la sorpresa se entremezcla con la congoja, lo improvisado; pero sobre todo quince cuentos que al terminar le dejan a uno con la mirada perdida, en babia, intentando en muchos casos buscarle un doble o un triple sentido a la historia.
Sobre todos ellos destaca, sin lugar a dudas, el que le da título al volumen. No tendría sentido resumir el argumento aquí, porque ese cuento, por sí sólo, es razón más que suficiente para leer el libro. Para los demás, los que no vayan a leer ese cuento, les puede ser suficiente con el adelanto que la misma editorial ha colgado en su página web.
Pero se arrepentirán.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ficción diaria 3

Lo curioso es que, visto desde un punto de vista pragmático,
-es la leche, pragmatismo y literatura juntos....la leche, sí señor-
el concepto de la recuperación de la memoria no creo que sea
especialmente valorado.
Pienso en Funes, claro, y en su muerte. A mí, en comparación con él,
no me va del todo mal. No señor. Nada, nada mal.
Mi desmemoria, aunque sea fruto del sangrado de mi nariz, es,
en cierto modo, una vía de escape, de salvación, que me permite
convivir con una mente casi vacía en lo cotidiano, limada de astillas que
puedan lastimarla o entorpecerla.
Pocos o casi ningún recuerdo en un desierto ventoso que allana mi
vida cotidiana en la que los recuerdos son un exotismo gratuito e
innecesario; un lujo banal y en cierto modo vulgar, estúpido.

Así pues, abandono mi viaje a Ítaca y me quedo en casa. Preparo un café y
una gota de leche desnatada.

To be continued...

domingo, 14 de noviembre de 2010

Humor+política+ser humano+misterio: MENUDO REPARTO



Durante los últimos meses en las librerías han aparecido dos iniciativas espléndidas para el lector que lo que desea es aunar calidad, entretenimiento, placer y sorpresa. Una de ellas es la de la editorial Blackie Books y su repesca de autores y obras que por una u otra razón han permanecido durante años escondidos en las sombras y que merecen vivir a pleno sol.
La otra es la de la editorial Anagrama con su colección Otra vuelta de tuerca. De la calidad de su catálogo no hace falta hablar, porque sus más de cuarenta años de labor son garantía más que suficiente para confiar en el criterio de Jorge Herralde (quien, por cierto, ha hecho algunas declaraciones hablando ya de su pronta jubilación). Y si a ese catálogo le añadimos la voluntad de rescatar aquellas obras de mayor calidad que por una razón u otra han pasado desapercibidas, tenemos un listado de obras espectacular.
Menudo reparto de Jonathan Coe entra dentro de esos parámetros de calidad, entretenimiento, originalidad, humor, dinamismo y sorpresa que la convierten en una novela interesantísima en la que una investigación inteligente permite al autor jugar con la realidad y la ficción para crear una historia del todo atrayente.
La novela cuenta la historia de la familia Winshaw y de un supuesto trabajo de investigación que llevará a cabo el escritor Robert Owen para escribir una biografía de la familia. A partir de ahí, la realidad será un protagonista más en esta historia, en la que la política, la corrupción, los asesinatos...crearán una atmósfera plagada de personajes de la altura de Saddam Hussein o la actriz Shirley Eaton.
Para los que queráis información concreta sobre el autor o la obra, os copio aquí dos links que tal vez os puedan interesar. Uno es de la crítica que hizo Kiko Amat a la novela. La otra, una especie de estudio que encontré en un blog de literatura.
En fin, si tenéis un par de fines de semana libres, podéis dedicárselos a Jonathan Coe porque no os arrepentiréis.

lunes, 11 de octubre de 2010

Ficción diaria 2

Un transformador de pensamientos en imágenes. De la misma manera que si analizásemos la lluvia a través de un microscopio hasta el punto de alcanzar las moléculas que la componen. Convirtiendo una gota de agua en una imagen mucho más gráfica, o más real. Eliminando todo aquello que la desconvierte, que elimina su consistencia.

Bien, de acuerdo. Busquemos, creemos esa máquina en las profundidades de la inventiva humana.
Ahora mismo vuelvo, voy a acercarme a la ferretería a buscar algún 'profundizador metálico esterilizado' capaz de llegar hasta allí.

P.d: Si algo así existiera no tendría por qué temer más por la sangre que se escapa de mi nariz.


To be continued...

sábado, 2 de octubre de 2010

Ficción diaria 1

¡Vomito sangre! ¡joder! ¡vomito sangre! ¡mierda!
Seguro que son recuerdos ¡claro! de ahí esta amnesia de los últimos días.
¡Sangre! ¡más sangre! ¡joder, ahora por la nariz!
Confirmado. Pierdo recuerdos sangrando.
Tal vez si bebo zumo de arándanos, recupere alguno. Alguno que no quiera perder.
Aunque.....¡va, a la mierda! Total, fuera de algunas anécdotas entre amigos,
¡para que cojones quiero los recuerdos!
Sólo que si pudiera seleccionar lo que pierdo.....
tal vez entonces.....
podría hacerme una playlist de recuerdos que me interesan y el resto enviarlos a la papelera de reciclaje....
Sí, sí, sí. Seguro que Apple ha creado algo bonito para que cumpla esa función. Alguno de sus artilugios debe servir para seleccionar pensamientos borrables.
¿Y si recojo la sangre? Pero, ¿para qué narices la voy a recoger?
Pues para analizarla ¿por ejemplo?
Claro, ¿por qué no?
Tal vez pueda verse qué pensamientos pierdo cada día.....

to be continued...

domingo, 5 de septiembre de 2010

Cara A: Irreverencia judía no Kohser

Para comenzar esta reseña copio un fragmento que ya ha sido destacado en algún otro lugar que se ha perdido en las bambalinas viejas de mi memoria: "De joven, me decían que cuando muriera, me llevarían a una enorme casa de oración, llena de miles de judíos que habrían nacido si yo no los hubiera matado, no los hubiera desperdiciado, no los hubiera limpiado con un calcetín sucio durante el repugnante fracaso de mi despreciable vida (hay más o menos 50 millones de espermatozoides en cada eyaculación; lo que hace un total de nueve Holocaustos en cada paja. Estaba alcanzando la pubertad cuando me lo contaron y cometía ese genocidio, de media, tres o cuatro veces al día)".
Con las Lamentaciones uno aprende mucho de la educación ultraortodoxa judía y de cómo transgredirla a través de la marihuana, la pornografía, el onanismo o el hockey de los NY Rangers. Pero por encima de todo el cinismo y la irreverencia de Shalom Auslander, por encima de las sonrisas que a uno se Le van a escapar seguro, hay dos obsesiones que me han atraído gustosamente. Una es la relación con la familia. La relación de un rebelde/deo-paranóico que en el momento en que conoce su futura paternidad se va a preocupar porque el nacimiento del bebé no suponga restablecer los antiguos lazos sentimentales con sus padres.
El otro asunto, por encima de sus diálogos y escupitajos divinos, será la clarividencia de que la sociedad occidental ha renunciado a un Dios divino para caer en un politeismo capitalista: frente a Yahveh existen Michael Jackson o Madonna, y frente a la comida Kosher existen la Coca-Cola o el McDonald's.
Es una perfecta lectura para el final del verano. Una lectura rápida y gamberra de la que uno saca informaciones cuando menos curiosas y anecdóticas. De esas que se pueden relatar entre amigos y cervezas en una tarde fresca de finales de estío.

sábado, 31 de julio de 2010

Daniel el Travieso

Rompo la línea del blog, en el que siempre he recomendado literatura veraniega, para pasarme al lado oscuro de las ideas. No es que reniegue de la ficción, sino que la ficción anclada a la realidad da resultados de lo más interesantes.
Daniel Cohn-Bendit es el famoso Daniel del mayo del 68, pero es mucho más. Líder del Partido Verde Europeo, este breve tratado de política es una voz que parece oasis en un desierto.
El libro es ideal para aquellos que repelen la política, pero no por falta de interés sino por cansancio ante tantas voces iguales. La de Daniel Cohn-Bendit no es nueva, pues el ecologismo se defendía con inteligencia en los años 60, pero sí que es fresca, ágil, contemporánea. Además es la voz de alguien que maneja información privilegiada, datos concretos, cifras exactas; no es palabrería insustancial.
Ahí van una par de perlas como ejemplo: a) Si los gobiernos retuvieran el 0,1% de todas las llamadas que se hacen en la Unión Europea, el beneficio obtenido cubriría anualmente todos los gastos que necesita la Comisión Europea para existir; b) si se recaudara el 0,01% de todas las transacciones bancarias que se producen en los países de la UE, un país como Francia tendría todos sus prepuesto cubierto sin necesidad de cargar con más impuestos a sus ciudadanos.
Leánlo. De verdad.

miércoles, 16 de junio de 2010

Una gran señora de las letras


Entre los años 1980 y 1982 el lector español se cansó de leer ensayo especializado y desvió su gusto hacia la novela, la buena novela. Ese cambio obligó a muchas editoriales a morir o a reciclarse pues habían apostado hasta entonces por el ensayo como estrategia principal.
Anagrama, la laureada editorial barcelonesa, fue una de las que sobrevivió y triunfó. Su compromiso viajó desde el ensayo -político, universitario, sociológico...- hacia la buena novela, y comenzó una nueva aventura que le conduciría hasta el éxito y el reconocimiento intelectual aquí y fuera de nuestras fronteras.
Patricia Highsmith, autora de Extraños en un tren, fue uno de los pilares de ese golpe de timón, uno de los botes salvavidas. Entre los años 1981-83 la editorial publicó hasta nueve novelas de la autora norteamericana, todas con un considerable éxito de ventas. La mezcla de buena redacción, novela psicológica y novela negra, consiguió captar la atención del lector español de aquellos años.
Treinta años después, la lectura de las novelas de Highsimth no sólo mantiene el interés, sino que son una lectura más que recomendable ahora que el verano se acerca y las horas muertas demandan un mínimo de inquietud, de intriga. He elegido la historia de Guy y de Bruno como podría haber elegido cualquiera de la saga de Ripley, porque en todas ellas vale la pena gastar algunas horas.
Para los que, sin embargo, elijan Extraños en un tren, vale la pena echarles un vistazo a los fragmentos que hay en Youtube de la versión que hizo Hitchcock.
Y es que cuando dos buenos narradores de historias se juntan es justo detenerse y escuchar.

jueves, 10 de junio de 2010

¿Libro o serie de televisión?

No se sabe muy bien qué fue primero, el huevo o la gallina, de la misma manera que no se sabe muy bien qué fue más exitoso, la aparición de la novela de Grace Metalious o su conversión en serie televisiva de éxito.
Lo que sí parece indiscutible, tal y como explica la contraportada, es que el retrato que la autora hace de los personajes de la pequeña ciudad de Nueva Inglaterra conmocionó profundamente a sus conciudadanos, hasta el punto de verse fielmente reflejados en la novela, o cuanto menos sus más bajos instintos y pensamientos.
El resultado del éxito de la novela fue un rechazo social sin tapujos a su autora y una muerte por cirrosis a los treinta y nueve años.
Uno, lector compulsivo, siempre agradece aquellas novelas que consiguen ir descubriendo las distintas capas del ser humano, hasta llegar a las más profundas, las que se esconden bajo pieles y más pieles. Y Peyton Place es de esas. De las que no dejan indiferente.
Tras la exitosa publicación del libro por parte de Jan Martí y su Blackie Books, ahora sólo queda encontrar la serie de televisión para echarle una ojeada y decidir un respuesta a la pregunta del inicio ¿serie o libro?
p.d.: se aceptan sugerencias sobre dónde encontrar la dichosa serie.

sábado, 1 de mayo de 2010

Un romano peculiar



En algunos lugares se ha escrito que El asombroso viaje de Pomponio Flato es una rareza, o una novela peculiar en la trayectoria de Eduardo Mendoza. Quizás lo digan por el espacio en el que transcurre la historia porque, por lo demás, la califición está del todo alejada de la realidad. En Pomponio Flato es facilísimo reconocer a Mendoza, por su imaginación, por la investigación policíaca que lleva a cabo, pero sobre todo por el humor fino y cínico con el que está escrito y que se puede leer fácilmente entre líneas.
Nada más empezar sabemos que Pomponio Flato viaja por los extremos del gran Imperio Romano buscando unas aguas benditas capaces de solucionar su mal de diarrea. A partir de entonces el estilo de Mendoza ya ha sido reconocido en una novela breve que conduce al lector por una ciudad de Nazaret repleta de personajes bíblicos previamente humanizados, es decir, despojados de toda su vestimenta religiosa y encajados en una realidad que nos los hace más cercanos.
En torno a esos personajes, sobre todo en torno a un carpintero llamado José y a su hijo, un malandrín llamado Jesús, el lector asistirá a una divertida y curiosa investigación que le llevará hasta la resolución del asesinato del rico Epulón. Poco a poco las miserias humanas, la especulación humanística, las traiciones, el sexo, la codicia, nos demostrarán que el ser humano no ha cambiado demasiado en los últimos veinte siglos.
Es una novela que los seguidores de Mendoza no debemos perdernos, pues es muy capaz de arrancarle al lector una sonrisa detrás de otra.

sábado, 20 de marzo de 2010

Tabucchilandia


Tabucchilandia es un espacio imaginario en el que relajarse, respirar profundamente, olvidar las cosas veloces y estresantes para disfrutar de lo efímero y placentero, donde acariciar un fósil es -como dice Eduard Punset- el camino perfecto para percartarse que las prisas son malas compañeras de viaje. Tabucchilandia es un paraíso en el centro mismo de un generador de velocidad. Un paraíso poblado de letras breves y sencillas pero de una profundidad que acongoja.
Y es en ese rincón concreto del tiempo, donde se detienen los objetos y se paladean los sabores más escondidos, en el que hay que comprender y disfrutar de estos nueve cuentos que acaba de publicar Anagrama.
Antonio Tabucchi tiene el don de la inteligencia y la magia de saber contar historias, y al leer El tiempo envejece deprisa uno tiene la sensación de estar sentado siendo un chiquillo a los pies reconfortantes de un abuelo centenario que cuenta sus historias a unos oídos del todo inocentes. No hay maldad en el lector que reposa en Tabucchi, porque a uno le embarga una ternura extraña frente a sus letras, mismo si el protagonista de la novela es un antiguo espía de la República Democrática Alemana.
Es la misma confianza y bondad del señor Pereira. Pero con nombres y apellidos distintos.

sábado, 6 de marzo de 2010

Los nietos lo saben, y lo practican -en ocasiones-.

Con las memorias de Mark Oliver Everett me ha sucedido algo de lo más curioso. El primero de los capítulos lo leí en voz alta con mis alumnos, de entre 13 y 14 años. Y conseguí varias cosas. La primera, un silencio sepulcral -mágico, en realidad-. Lo segundo, caras de asombro, de sorpresa y comentarios de alucinación y en ciertos momento de fascinación. Lo tercero una pequeña charla en la que la extrañeza se mezclaba con cierta consideración y algo de compasión ante tanta desgracia y adversidad vital. Lo cuarto, un modelo de voluntad y de perseverancia en el trabajo y un retrato de alguien incapaz de vender su arte y su integridad en un anuncio de Volswagen -quizás esto fue lo que despertó mayor admiración; el hecho de que alguien sea capaz de renunciar a millones de dólares por conservar su integridad no es un modelo al que los adolescentes tengan acceso a diario-. Lo quinto, que algunos alumnos buscaran en el Youtube algún video de Eels al regresar a casa. Y lo sexto, que un par de alumnos -de un total de 30- me pidieran las referencias del libro y se anotaran los datos con la idea de comprárselo o conseguirlo en alguna biblioteca -un logro mayor, sí señor-.
Y al final, Cosas que los nietos deberían saber, consiguió que quien escribe esto se sintiera doblemente feliz como profesor y como lector.

jueves, 25 de febrero de 2010

¿Qué es Providence?

Con Providence Juan Francisco Ferré ha quedado finalista del último Premio Herralde de Novela, el mismo que ha vuelto a ganar un autor español después de que durante los últimos años lo hicieran narradores hispanoamericanos. Quizás la razón de que la narrativa española haya vuelto a lo más alto del premio se deba a que las dos novelas -ganadora y finalista- presentan mucho de innovación, de riesgo, de juego; tanto que algunos críticos han decidido enlazar Providence con la narrativa experimental de los años 60 y 70, aquella cuyo padre fue Luis Martín Santos y cuyo gurú fue Juan Benet, la misma que produjo algunas novelas de vital importancia para la literatura de este país, pero también muchos letras ininteligibles y demasiadas abortos y experimentos.
Pero a Providence le han otorgado el honor de convivir con lo rescatable de la literatura de aquella época. Los ecos y las voces de Providence son fáciles de encajar para un lector atento. De Vila-Matas encierra la obsesión como camino para construir una novela; la obsesión de elegir un tema -en este caso Providence- y a partir de ahí comenzar a deshilar el ovillo, estando atento a todos los flecos: Providence es una ciudad, es un videojuego, es Lovecraft, es una investigación y es muchas cosas más al mismo tiempo.
Tiene algo también de la narratividad de Bolaño, con la literatura como importante protagonista de la novela, y por lo detectivesco, que es una actitud que acompaña siempre al protagonista. Un ejemplo claro es la obsesión por Spielberg y Tiburón en unas páginas que reflejan perfectamente esa influencia en el estilo y la construcción de la historia.
Providence es por supuesto literatura 2.0, si es que puede llamársela así, pues en ella las nuevas maneras de comunicarse y de interpretar la realidad están presentes a través de las nuevas tecnologías. Es un acercamiento o una intromisión en la literatura de una realidad que cada día más preocupa y fascina a los escritores.
Es, en definitiva, un río en el que muchos cauces vienen a reposar y agitar. Una lectura intensa, de casi 600 páginas, para pasar unas minivacaciones muy bien acompañado.

John Carlin y Nelson Mandela


A John Carlin vale la pena leerlo los domingos, en su columna semanal en el diario El País, en la que destripa con gracia y certeza el fútbol inglés y, en ocasiones, el patrio. Y a John Carlin hay -y esta vez no como opción, sino como obligación- que leerlo en Playing the Enemy publicada en España por Seix Barral como El factor humano. Y digo que hay que leerla no sólo porque uno debe conocer la historia de Nelson Mandela y su labor de transformación y modernización de Sudáfrica, sino porque el libro intenta y consigue ser un ejemplo de cordura, de bondad y de inteligencia a través de la figura del líder político. En un momento en el que los ejemplos que nos presiden -sean políticos, televisivos, deportivos o de cualquier otra índole- rozan el patetismo, la superficialidad y una falta grave de inteligencia, El factor humano consigue encumbrar el modelo contrario. El de la inteligencia y la profundidad del pensamiento, demostrando lo magnánimo y espléndido que puede llegar a ser el ser humano.
Nelson Mandela es un modelo a seguir y que mostrar y publicitar en un momento concreto en que la realidad humana y los modelos sociales son incapaces de ir más allá del guiñol y el ridículo. Una ocasión perfecta para que el Appartheid salte las barreras de los libros de historia y llegue al gran público como una píldora digestiva y fácil de entregar.
Además, por primera vez en la historia de la cultura, el orden de consumo del producto no afecta a su calidad, pues lo mismo da leer primero el libro y ver después la película que dirige Clint Eastwood y protagoniza Morgan Freeman, o hacerlo al revés, pues en esta ocasión en poco afecta a la lectura el visionado del film.

miércoles, 20 de enero de 2010

Dimes y diretes del mundo editorial

En 2006 Esther Tusquets publicaba un primer volumen de memorias, Confesiones de una editora poco mentirosa, en la editorial que montó su hija, RqueR. Aquellas fueron unas memorias, en cierto modo, para incondicionales de los tejemanejes editoriales de la Barcelona de los años 60, 70, 80 y 90 y de nombres como Carlos Barral, Jaime Salinas, Jorge Herralde, Óscar Tusquets y buena parte de los que han copado parte de la cultura de este país durante los últimos cuarenta años.
Tras esa primera experiencia, la editora que estuvo cuarenta años al frente de la editorial Lumen, se aventuró a escribir Habíamos ganado la guerra en la editorial Bruguera, que dirige su gran amiga Ana María Moix -hermana de Terenci-. Es la historia de una familia barcelonesa de la alta burguesía, la que sí ganó la guerra y disfrutó de las ventajas durante la posguerra de ser los vencedores del conflicto, aunque hoy día parezca que en Cataluña nadie ganó ni estuvo del lado de Franco.
Curiosas, interesantes pero sobre todo muy atrevidas y directas. El mismo atrevimiento que ha utilizado en este último -y parece que definitivo- volumen en el que ha conseguido unas memorias deliciosas para el que quiera conocer la trastienda del grupo de la gauche divine. En estas "confesiones" conseguimos conocer de cerca los quehaceres cotidianos de una editora fortuita, sin complejos y sincera; pero también conocemos a la persona, la libertad de actuación y de ruptura de una hija "bien" durante los años 60 y 70, en el centro mismo del gauchedivinismo barcelonés.
Especialmente interesantes son los retratos de Rosa Regàs -una de las figuras más controvertidas de la edición y de la cultura catalanas de los últimos años- y de la familia Maragall a raíz de la publicación de la biografía del ex presidente de la Generalitat.
El libro es interesante para aquellos a los que nombres como Carlos Barral, Cadaquès, Oriol Maspons, Quino, Oscar Tusquets, Umberto Eco, Beatriz de Moura o Jorge Herralde significan algo.

martes, 5 de enero de 2010

Agencia de detectives Bolaño S.A

La décima reseña de esta lista de novelas debía estar reservada a alguien especial, y quizás no haya habido nadie tan especial estos últimos años -hablando de literatura, por supuesto- como Roberto Bolaño. Sobre él hay miles de páginas web y de artículos escritos (y seguro que más de una tesis en curso) con lo que se me hace algo aburrido repetir lo que tantos y tantos han dicho y repetido hasta la saciedad. Por eso este comentario se escapa de la norma y es una opinión informal y muy personal.
Ahora que todas las revistas y suplementos literarios hacen sus listas de las obras más significativas de la década, y ahora que en todas esas listas 2666 ha sido incluida como la mejor o una de las mejores novelas del periodo, rescatar Los detectives salvajes es casi una obligación, una deuda. ¿Por qué? porque uno tiene el convencimiento de que no es necesario -aunque sí placentero- enfrentarse a 2666 para conocer lo que es la literatura de Bolaño. Las aventuras de Arturo Belano y Ulises Lima -dos nombres que van a ser significativos como Ignatius Reilly o Holden Caulfield- en busca de la poetisa Cesárea Tinajero son más que suficiente para quien quiera conocer la literatura de este escritor chileno refugiado hasta su muerte en Blanes, la población costera catalana.
Bolaño gusta porque su literatura encierra muchas claves, muchos secretos que el lector curioso puede entretenerse en desvelar. Si el lector es chafardero la novela esconde nombres, personajes reales que se mezclan con la ficción y que crean un cuerpo narrativo espectacular. Ahí radica una parte de lo que tiene Los detectives salvajes de novela grande. No sólo los personajes buscan, sino que el lector también puede y debe participar en su propia investigación.
Y si al lector le interesan los tejemanejes y la maquinaria del mundo literario, la novela es un verdadero laberinto de claves a descifrar. Y es que Bolaño era uno de esos escritores enfermos de literatura, capaz de leerlo todo o casi todo y, además, acertar en sus gustos.
Los detectives salvajes es, a fin de cuentas, una de las imprescindibles. Sólo que esta vez la frase va en serio.




domingo, 3 de enero de 2010

Un lugar llamado Winesburgh, en Ohio

El Premi Llibreter lo otorga cada año el Gremi de llibreters de Barcelona i Catalunya, es decir, que los libreros, a quienes les otorgamos la capacidad de ser buenos lectores y privilegiados conocedores de los títulos publicados, eligen aquellos títulos que consideran valen la pena leer. Normalmente el libro elegido suele ser de calidad contrastada, y este año 2009 en el que se celebran 10 años desde el primer premio, la elección ha sido de lo más acertada.
La obra recoge una serie de cuentos dedicados cada uno de ellos a un personaje distinto, todos ellos habitantes de Winesburg. Y todas esas historias, todos esos perfiles, se encadenan en el personaje de George Willard, un proyecto de periodista joven cuya mayor virtud es la de saber escuchar a los demás, motivo por el cual el resto de personajes sienten la necesidad de contarle sus propias historias. Las miserias y las virtudes del ser humano están escritas aquí envueltas en un tono cálido, agradable, acogedor hasta conseguir que el lector se sienta cómodo hasta un extremo ciertamente inusual en la literatura hoy día. La crítica lo ha considerado como uno de los mejores libros del siglo XX y a Sherwood Anderson como un precursor de la generación perdida, cuyos miembros comienzan ya a estar presentes en esta lista de libros.
En cualquier caso, este rincón del mundo de la América profunda se ha hecho cercano e imprescindible gracias a la buena literatura.

sábado, 2 de enero de 2010

El punk rompió las pistas de baile

La imagen que aparece en la parte posterior de los libros de Kiko Amat no lleva a engaño. Discos y más discos cubren las espaldas de un tipo delgado, vestido siempre con camisa estrecha y chaqueta enjuta, de mirada desafiante y nerviosa, delgado y diríase que consumido por las muchas horas de lectura y música.
Su estética conduce directamente a su literatura: en este caso a la historia de Rompepistas y sus colegas de Sant Boi. En torno a los diecisiete años, punks, Sant Boi, grupo de música, antihéroes, aparente fracaso e inadaptación y muchas litronas son el contexto en el que se van construyendo los personajes de una gran novela. ¿Por qué? Por que Kiko Amat consigue que los personajes no se detengan en el estereotipo sino que consigue humanizarlos hasta el punto de que el lector se sienta completamente ligado a ellos, como un miembro más del grupo de aventureros inadaptados.
Los conciertos de música, las peleas, el intento de amar y ser amado, el entorno familiar... todo está supeditado a una idea que lo empapa todo: la de la dificultad por salir a flote, el esfuerzo titánico que supone adaptarse a un modelo social que casi siempre raya lo absurdo, lo incongruente. En realidad Rompepistas es una novela sobre el fracaso en la que les será imposible no sentirse identificado a todos aquellos que a los diecisiete años ya sentían que la vida era algo más que un coche y una borrachera acompañada de conversaciones estúpidas. Una novela espléndida que cierra una trilogía de inadaptados (El día que me vaya no se lo diré a nadie y Cosas que hacen Bum) que son un guiño imprescindible para quien sepa y quiera cazarlo al vuelo.

La gran novela nortamericana

Es imposible recorrer las páginas de El gran Gatsby sin que a uno le venga a la cabeza la estética más auténtica del Hollywood clásico. El de los sombreros de fieltro modelo homburg, los largos abrigos hasta el tobillo, los trajes hechos a medida y el humo del tabaco sombreando los ambientes.
La novela es de 1925 y aunque cuando se publicó apenas tuvo lectores (apenas se vendieron algo más de veinte mil ejemplares) consagró definitivamente a Francis Scott Fitzgerald como uno de los narradores imprescindibles de la llamada "generación perdida" de novelistas norteamericanos. Es el retrato de la decadencia de una sociedad surgida del trabajo, la moderación, el esfuerzo y una religiosidad imperante; una sociedad que, tras alcanzar el poder y el éxito, malgasta sus energías en el ocio más superficial y desarraigado. Quizás la otra cara de la moneda 4 hermanas.
Es un aviso para navegantes, el espejo que muestra lo que puede haber tras una sociedad capitalista exitosa y desarrollada. Tras la riqueza de una generación, llega el ocio y la decadencia de la siguiente. Herencias corrompidas y malgastadas. Esa es la enseñanza que encierra la vida del señor Gatsby, la decrepitud de un capitalismo que entiende el éxito en lo económico como el único éxito posible. Cuando no existe el arte, la amistad cierta, la bondad y todo éxito social se traduce en un coche más rápido o una casa más grande, lo siguiente, una vez conseguido, es el ocio más estúpido y degenerado. Una excelente lección.