martes, 5 de enero de 2010

Agencia de detectives Bolaño S.A

La décima reseña de esta lista de novelas debía estar reservada a alguien especial, y quizás no haya habido nadie tan especial estos últimos años -hablando de literatura, por supuesto- como Roberto Bolaño. Sobre él hay miles de páginas web y de artículos escritos (y seguro que más de una tesis en curso) con lo que se me hace algo aburrido repetir lo que tantos y tantos han dicho y repetido hasta la saciedad. Por eso este comentario se escapa de la norma y es una opinión informal y muy personal.
Ahora que todas las revistas y suplementos literarios hacen sus listas de las obras más significativas de la década, y ahora que en todas esas listas 2666 ha sido incluida como la mejor o una de las mejores novelas del periodo, rescatar Los detectives salvajes es casi una obligación, una deuda. ¿Por qué? porque uno tiene el convencimiento de que no es necesario -aunque sí placentero- enfrentarse a 2666 para conocer lo que es la literatura de Bolaño. Las aventuras de Arturo Belano y Ulises Lima -dos nombres que van a ser significativos como Ignatius Reilly o Holden Caulfield- en busca de la poetisa Cesárea Tinajero son más que suficiente para quien quiera conocer la literatura de este escritor chileno refugiado hasta su muerte en Blanes, la población costera catalana.
Bolaño gusta porque su literatura encierra muchas claves, muchos secretos que el lector curioso puede entretenerse en desvelar. Si el lector es chafardero la novela esconde nombres, personajes reales que se mezclan con la ficción y que crean un cuerpo narrativo espectacular. Ahí radica una parte de lo que tiene Los detectives salvajes de novela grande. No sólo los personajes buscan, sino que el lector también puede y debe participar en su propia investigación.
Y si al lector le interesan los tejemanejes y la maquinaria del mundo literario, la novela es un verdadero laberinto de claves a descifrar. Y es que Bolaño era uno de esos escritores enfermos de literatura, capaz de leerlo todo o casi todo y, además, acertar en sus gustos.
Los detectives salvajes es, a fin de cuentas, una de las imprescindibles. Sólo que esta vez la frase va en serio.




1 comentario:

Negative dijo...

lo tengo pendiente, a ver si cae un dia de estos. Pillé el 2666 pero me quedé a medias... dolor cervical...