viernes, 25 de diciembre de 2009

Fin, una opera prima

Es casi inevitable escribir una reseña de Fin, la novela del gallego David Monteagudo que en apenas tres meses ha conseguido llegar a la sexta edición. La novela es la historia de un grupo de amigos que rondan los cincuenta años de edad y que tras una separación algo traumática, deciden reunirse de nuevo muchos años después. Ese encuentro inicial, que actúa como motor de arranque, es el principio de una serie de aventuras en las que los críticos literarios han querido ver referencias a Cormac MacCarthy, Stephen King o Agatha Christie.
La novela se acerca a las historias de terror, a un retrato generacional, con un fuerte peso psicológico y algunas tinturas interesantes de la ciencia ficción. Todo ello trabajado por un autor que demuestra ser un buen escritor en dos aspectos, sobre todo: los diálogos, muy bien construidos, ágiles y con un fuerte peso en la historia. Y las descripciones, de un alto nivel en muchas ocasiones.
Las aventuras del grupo se irán sucediendo desde el momento en que, al despertar por la mañana, se percaten que ningún objeto electrónico (coches, teléfonos, mecheros, etcétera) funciona, lo que les obligará a abandonar el refugio en el que han pasado la noche para ir en busca de ayuda. A partir de ahí el retrato generacional se convertirá en una novela ecléctica en la que irán apareciendo todos los subgéneros antes mencionados.
Sólo tiene una pega. Las grandes novelas se enfrentan siempre al reto del final y terminar una buena historia es una aventura con muchas probabilidades de fracaso. En este caso, Fin es algo cobarde. No es un fracaso, ni mucho menos. Pero si es un final algo aguado, falto de un poco de coraje, el suficiente para decidir solucionar lo que ha ido atrayendo la atención del lector durante las trescientas páginas de la novela.
Ese final no es, sin embargo, una excusa para dejar de leerla.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Burlando a la Parca

Burlando a la Parca (Beat the Reaper en su edición original) es una de las apuestas fuertes de este final de temporada. Es la primera novela de Josh Bazell, médico joven y licenciado en filología inglesa y escritura.
Lo novela cumple perfectamente esa línea de la editorial Anagrama de literatura fresca, cínica, algo gamberra y muy muy rápida. Sólo con leer las primeras hojas -algo que puede hacerse desde la página web de la editorial- el lector sabe a qué tipo de historia se enfrenta. Un momento en la vida del atípico doctor Peter Brown, antiguo miembro de la Mafia italiana estadounidense.
El libro no quiere ser un reportaje sobre la mafia -del tipo Gomorra- y tampoco desea ser un decálogo de medicina, sino que utiliza esos dos mundos para escribir una novela impregnada del más puro gamberrismo humorístico anglosajón.
Al parecer, Leonardo di Caprio ya ha comprado los derechos para llevarla al cine, tras el éxito clamoroso que la novela ha tenido en Estados Unidos. Pero para aquellos que os gusta la literatura anglosajona más desvergonzada es una buena novela, sin duda.

sábado, 19 de diciembre de 2009

La verdadera historia sobre la publicación de La verdad sobre el caso Savolta

La publicación de la primera novela de Eduardo Mendoza se debe a la labor del polifacético y omnipresente Pere Gimferrer. Por entonces -la novela se publica por primera vez en 1975- Gimferrer trabajaba ya en la editorial Seix Barral, que había dejado de estar dirigida por Carlos Barral (a principios de los años 70, Carlos Barral, por problemas con la familia Seix, abandona la dirección de Seix Barral y funda Barral Editores, en la que intentó continuar su labor de editor referencial).
Eduardo Mendoza y Pere Gimferrer compartían aulas, pero sobre todo horas de bar, en la facultad de derecho de Barcelona; allí estudiaban ambos junto a un tercer mosquetero, Felix de Azúa. Mendoza poseía una sola copia del manuscrito de la novela, así que cuando se la entregó a Gimferrer le apremió a que le diese una pronta respuesta, pues no podía permitirse el lujo de enviar varias copias a distintas editoriales. Gimferrer, sin embargo, no perdió el tiempo. Y su respuesta, además, fue fulminante. La novela no sólo iba a ser publicada por una de las editoriales de más prestigio del país (Seix Barral era junto a Destino y Alianza una de las editoriales de referencia en la publicación de novela) sino que además iba a convertirse en la referencia indiscutible de la modernidad en la novela española. Era la superación de Luis Martín Santos, de Carmen Martín Gaite, de Rafael Sánchez Ferlosio, de Francisco Umbral. Mendoza consiguió con Pajarito de Soto y compañía crear una novela de intriga perfectamente coherente, encajada en la Barcelona de los primeros años del siglo XX, capaz de radiografiar con maestría la sociedad catalana como no se había hecho antes. Y además lo relataba con la voz de un personaje sometido a un juicio en Estados Unidos, lugar de peregrinaje de la intelectualidad catalana en los años 70 y 80, hartos ya de la cansina referencia parisina.
El porqué de la modernidad de La verdad sobre el caso Savolta la explica muy bien Julià Guillamon en La ciutat interrompuda, y vale la pena leer el prólogo que el propio autor presenta en la edición que Seix Barral ha hecho en la Biblitoeca Eduardo Mendoza.
En cualquier caso la novela es de inevitable lectura. La frescura de la narración de los hispanoamericanos late en cada página, y uno no tiene en ningún momento esa sensación de seriedad, de lección moral que suele acompañar a las novelas españolas hasta los años 50. Como si Unamuno fuese una referencia demasiado pesada. La de Mendoza se lee con naturalidad más de treinta años después, y eso tal vez quiera decir que la crítica no estaba del todo equivocada.

La naturaleza humana de 4 Hermanas


Mathew Soames, el protagonista de The Moonflower Vine -traducida al español como 4 Hermanas y publicada por la siempre fiable Libros del Asteoride-, es un espejo en el que se ven reflejados muchos de los parámetros que conforman nuestra idea europea de lo que son los pilares de la sociedad norteamericana. O por lo menos, de una parte esencial de esa sociedad. Ambición, lucha, deseo de convertirse en un referente social partiendo de la nada, valores religiosos profundos, respeto, cordialidad, sacrificio absoluto al trabajo y un modelo familiar ejemplar.
Partiendo de esa firme estructura, Jetta Carleton construyó una única novela espléndida, con tintes autobiográficos, en la que la naturaleza humana desvela con dulzura y cierto dramatismo los secretos que permiten el mantenimiento de ese modelo social. Escrita desde el respeto, sin necesidad alguna de prisas, violencia, ruptura, sarcasmo o voces anárquicas, la historia de Jessica, Leonie, Mathy, Mary Jo y sus padres Callie y Matthew Soames se abre con una voz agradable y frágil. 4 Hermanas es una de aquellas novelas en las que uno entiende algo mejor la naturaleza humana. Sus alegrías y sus miserias, sus días de pena y de divertimento, su grandes proyectos y la dulce candidez de los pequeños gestos. Y es además una novela que permite huir de las prisas, de las estridencias, de las voces altisonantes y el espectáculo que tanto invaden lo contemporáneo.
Tal vez el comentario más justo para acabar una reseña sobre 4 Hermanas sea que la novela es un espacio de tranquilidad y reposo frente a la estridencia de lo real.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

El Otro Contemporáneo

Middlesex es un punto de encuentro de tantos grandes temas de la historia de la literatura que sin lugar a dudas se ha convertido en una novela imprescindible. Aparece el viaje iniciático del personaje principal, tan importante en la literatura norteamericana y que fue el máximo protagonista de la maravillosa On the road de Jack Kerouac. Un viaje imprescindible para conocerse a uno mismo y despojarse de las lacras del entorno en el que uno ha sido educado, al tiempo que las experiencias y las nuevas amistades abren ventanas insospechadas hasta el momento.
Middlesex es también la historia de la comunidad greco-americana, exiliada a los Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX. Una historia a la que estamos desacostumbrados. Afroamericanos, italoamericanos, irlandeses, Chinatown... son los nombres que siempre han copado la cinematografía y la literatura de las comunidades que dominan y conforman la abigarrada sociedad norteamericana. Pero poco conocemos de la comunidad griega cuya voz escuchamos en esta novela.
Pero sobre todo Middlesex es la novela del mito del Otro. El mismo que dio origen a Frankenstein, al Hombre Invisible, a los doctores Jekyll y Mr Hyde o al Orlando de Virginia Wolf. Junto al mito del otro asimila el de la fascinación por el andrógino, el hermafrodita que enclava sus raíces en la antigua Grecia. Sólo que esta vez la ciencia y la genética han permitido a Jeffrey Eugenides escribir una novela algo más realista, cruda en consonancia con la realidad del siglo XX y algo sórdida y freak, en su sentido monstruoso, muy en la línea de los últimos cuarenta años del siglo pasado.
Con Middlesex ganó Jeffrey Eugenides el premio Pullitzer, reconociendo así una novela de más de seiscientas páginas que enlaza perfectamente con la idea de la Gran Novela Americana, aquella que hermanaba a autores como Hemingway, John Dos Passos, Faulkner, F. Scott Fitzgerald y que en los años 60 y 70 Tom Wolfe decidió contrarrestar con su Nuevo Periodismo.
En cualquier caso, de imprescindible lectura.

martes, 17 de noviembre de 2009

Entre patas y puntos

Entre un punto verde y uno rojo, la mirada se pierde cojeando. Sendero arriba, a la deriva sin rumbo fijo, alzando las piernas al unísono al caminar.
Le acompaña una melodía y el sueño de una cheka con diseño de Kandinsky. Y todo con el fin de conseguir la locura pasajera de los que visitan la ciudad. Barcelona se erige en expectativa de un futuro incierto, peor, atormentado. Obligatorio, pese a todo.
Sigue cuesta arriba, sólo que esta vez tararea con silbidos a Leonard Cohen.
A punto de alcanzar el lugar exacto. El elegido. Piensa en detenerse y mandarlo todo a la mierda. Pero no sabe hacerlo porque sus inercias arrastran corrientes subconscientes.
Al final, todo estaba estipulado, predestinado. Pese a no creer ni un solo instante en los caminos marcados, el punto está donde debe de estar, justo al cruzar la última pata del salón.
Entre patas y puntos estaba el juego. Y lo ha acabado perdiendo.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Els laberints de Jordi Amat


Los primeros volúmenes de Els laberints de la llibertat. Vida de Ramon Trias Fargas, la biografía en la que Jordi Amat -Barcelona 1978- retrataba al político y economista catalán, llegaron a las librerías en marzo de 2009. La obra venía precedida de un éxito previo y era la concesión del Premio Gaziel de Biografías y Memorias del año 2008.
Jordi Amat, formado en la Unidad de Esudios Biográficos de la Universidad de Barcelona bajo el amparo de la doctora Anna Caballé, presenta una obra seria, bien trazada y compuesta con originalidad. Ordenada de forma cronológica, la biografía comienza con la llegada de Trías Fargas a España en abril de 1939, tras un paso breve y fugaz por Inglaterra y Francia. Trayectoria obligada para el regreso de un joven exiliado en Colombia y Estados Unidos por cuestiones políticas.
"Andanzas y desandanzas del joven Trias Fargas", podría haberse titulado este primer capítulo. A partir de esta aventura del regreso, flashback para que el lector comprenda el cuadro genealógico del político y los motivos del exilio familiar, tan ligado al catalanismo y el pensamiento libre durante los años de la II República Española.
Medicina, política, exilio, Colombia, prestigio social, robo inocente y cambio de intereses intelectuales, economía, Estados Unidos y finalmente el regreso a un país gris, turbio, detenido y cerril. Una vez en Barcelona, la tinta comienza un viaje detallista por la vida política de un hombre que consiguió ser clave en la Transición política y sobre todo en la obtención del Estatuto de Autonomía y el traspaso de competencias.
Liberal, catalanista, inteligente pero también algo soberbio, cínico y convencido de su posición social e intelectual, la biografía que Jordi Amat va trenzando es un ejemplo de texto bien construido, capaz de entender que el lector que se acerca a una obra de este estilo siente una cierta curiosidad no sólo por un personaje, sino también por una época y por un momento muy exacto y concreto de la política del país. De manera que la obra va educando e instruyendo al lector para que no se sienta desamparado y se sienta cómodo viendo como poco a poco se van desvelando algunas de las claves de un momento político y social rico en variedades y claroscuros.
Es especialmente interesante el momento en que las fuerzas políticas madrileñas y catalanas batallan el apartado de los recursos económicos que el gobierno de Madrid va a ceder a la Generalitat para llevar a cabo las competencias traspasadas. Un argumento más a favor de ese discurso que discute y desvela la falsedad de una Transición política modelo de entendimiento y de pacto favorable a todas las fuerzas políticas del país.
Un libro, en fin, bien escrito y excelentemente pensado, en el que apabulla el conocimiento que el autor tiene de las biografías, memorias y testimonios de muchos de los protagonistas de la época. Una excelente oportunidad, en definitiva, de conocer algo más y mejor nuestra historia más inmediata.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Courbet y Nick Cave


La última novela de Nick Cave (La muerte de Bunny Munro publicado por la editorial Papel de Liar en castellano y por Empùries en catalán) aparece en su versión castellana con un cuadro de Courbet en la portada. El orígen del mundo es el título del cuadro en el que aparecen los genitales de una mujer sin tapujos, con ternura y naturalidad.
La osadía de la editorial de publicar en portada el cuadro de Courbet (lo ha hecho en la edición castellana, no en la catalana, aunque desconozco los motivos. ¿Tal vez puritanismo extraño y absurdo?) se suma a la peculiar historia del cuadro. Al parecer, según explica el editor argentino Mario Muchnik en sus memorias Banco de pruebas, el cuadro fue durante muchos años propiedad del complicadísimo Jacques Lacan. Como la imagen oscila entre la adoración y el repudio, el psicoanalista escondía el cuadro en su consulta oculto tras otro cuadro y sólo se lo enseñaba a aquellas personas que él consideraba dignas de apreciar su sensibilidad. Al cabo de los años, el cuadro se hizo público y fue portada de muchos libros en Francia.
Mario Muchnik lo intentó publicar en el sello Anaya & Mario Muchnik como portada de una colección de relatos eróticos de Alberto Manguel. Corría el año 1996.
La orden, que al parecer venía de arriba, fue tajante. Había que suprimir "esa ilustración porno que pusiste en la cubierta de la antología erótica".

Bienvenida pues la iniciativa de la editorial Papel de Liar, pues alimenta un poco más esta historia editorial de lo más curiosa.

domingo, 4 de octubre de 2009

Dicen que corren

Les escucho sudar. Cerca de la arena. Jadean. Avanzan con un rumbo carente de sentido. La meta es inmóvil. Desacertada. Mientras el asfalto consume las ruedas. Una cervecita, a medio camino, bien, gracias. Afortunada coincidencia. ¡¡Por allí, por allí!! rápido, se escapan las palabras. Consumámoslas, aunque nuestro gusto haya sido modificado por mentes subterráneas. No fumes, hombre, me dijo mi padre. Y menos en pipa. La ruptura de la imagen y los totems son el comienzo de la aventura. Un bolígrafo bic es suficiente.
Y de repente comenzó todo. Ella Fitzgerald me susurró angel eyes al oído. Y brotó la escritura.
La brecha quedaba abierta para convertirse en 007.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La taza de café

Humeante. Blanca. Decorada con una estampa de la Costa Brava. Pero no la plebeya, sino la de la alta burguesía de los años 40 y 50. Sin asfalto. Sin coches apenas. Con grandes fincas dedicadas al cultivo de la supervivencia y el comercio menor. Repleta de café barato. De gran superficie comercial. Apenas dos euros el kilo. Reventador de ideas y un gran desobturador de venas constreñidas. Sangre veloz hacia el cerebro. Preñado de imágenes que no consiguen desgajarse. Por fin un café. Una señal al otro lado de la ventana. Erotismo expuesto a su máxima potencia. Fetichismo letal. Un sorbo ardiente. Humareda que se escapa. Un guiño. Una erección. Miradas furtivas que se escapan y se reencuentran. Todo desde la distancia impuesta. La vuelta de honor al ruedo. Y al final, más de lo mismo. Una noticia en el diario. Y el deseo impetuoso de leer a Kapuscinski.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Me lo susurró un poeta

Sí, sí,
uno que viajaba de Barcelona a Tailandia
y bebía gin-tonics con Carlos Barral.
Uno que descubrió al Pijoaparte por las calles de Barcelona,
y no tuvo tiempo de reirse con Gurb,
porque por entonces la literatura ya no acompañaba
sus viajes.
Me lo ha dicho estos días un poeta,
que ha viajado conmigo durante el fin de semana,
en un vagón oscuro y sincero
por la Costa Brava.
Le vi afeitarse la barba
mientras asistía al entierro de un amigo común,
que se suicidó por arrepentimiento:
¡había vendido todos sus libros por dinero!
Inadaptación.
Otro gint-tonic, por favor.
Que la noche es larga
y nosotros demasiado estúpidos para surcarla
sin pre-avisos.

viernes, 14 de agosto de 2009

Concisión

Avanzó dos pasos hacia la oscuridad y se detuvo algo nervioso. Tan sólo tenía el título y ya se pensaba novelista consagrado.
Un amigo poeta, de los de barba ancha y mirada embriagada, le había convencido de que sin una novela de más de mil páginas jamás sería escritor. Pero no le hizo caso.
El texto breve. Conciso, rápido y ajeno a sentimentalismos. Como un buen derechazo en el estómago. Nada de alusiones a elementos decorativos.
Así pues una sóla línea le vastó para sentirse escritor. Buscó y buscó durante semanas en los talleres de escritura, pero no encontró nada. De manera que se acercó un momento al supermercado que tení debajo de casa, compró la primera caja de cereales que encontró, y copió tal cual el nombre en un folio en blanco.
No firmó, porque quería interesar al público con su anonimato. Y lo envió a un premio cualquiera.

El resto es cosa sabida. Más de un millón de títulos vendidos y el reconocimiento de la crítica por su extraordinaria capacidad de síntesis, origen de un regeneración insusual de la literatura postmoderna.
Ahora vive en Suecia, donde dicen se escribe novela negra. Y cuida de una tortuga tropical.
En la última entrevista que concedió, reconoció estar agotado de la literatura. Ahora sólo pasea y come. Y de vez en cuando, fuma algún cigarrillo.

viernes, 13 de febrero de 2009

Refugos alternos

With my own two hands. Lo dice Ben Harper. Y lo repite Jack Johnson. Arropado en el calor de una manta invernal que copia los tonos del Sáhara, la tarde del viernes se sucede entre posibilidades y sueños editoriales. Más allá de la realidad, mucho más allá, donde reside el olvido y la torpeza del pez que no sabe respirar en un océano demasiado vasto, me encuentro. Y me ahogo. Mientras los otros revientan sus tímpanos entre perfumes caros y sudores compatidos de Heno de Pravia, el resentimiento del no escuchado crece en una habitación de cuatro paredes, aislada entre el mar y los montículos, sorda y ciega. Y los minutos de la escritura rápida corren veloces consumiéndose. No se puede romper la promesa de la escritura veloz y sin reflexión. Códigos dorados en una realidad descortés.