

Mathew Soames, el protagonista de The Moonflower Vine -traducida al español como 4 Hermanas y publicada por la siempre fiable Libros del Asteoride-, es un espejo en el que se ven reflejados muchos de los parámetros que conforman nuestra idea europea de lo que son los pilares de la sociedad norteamericana. O por lo menos, de una parte esencial de esa sociedad. Ambición, lucha, deseo de convertirse en un referente social partiendo de la nada, valores religiosos profundos, respeto, cordialidad, sacrificio absoluto al trabajo y un modelo familiar ejemplar.
Partiendo de esa firme estructura, Jetta Carleton construyó una única novela espléndida, con tintes autobiográficos, en la que la naturaleza humana desvela con dulzura y cierto dramatismo los secretos que permiten el mantenimiento de ese modelo social. Escrita desde el respeto, sin necesidad alguna de prisas, violencia, ruptura, sarcasmo o voces anárquicas, la historia de Jessica, Leonie, Mathy, Mary Jo y sus padres Callie y Matthew Soames se abre con una voz agradable y frágil. 4 Hermanas es una de aquellas novelas en las que uno entiende algo mejor la naturaleza humana. Sus alegrías y sus miserias, sus días de pena y de divertimento, su grandes proyectos y la dulce candidez de los pequeños gestos. Y es además una novela que permite huir de las prisas, de las estridencias, de las voces altisonantes y el espectáculo que tanto invaden lo contemporáneo.
Tal vez el comentario más justo para acabar una reseña sobre 4 Hermanas sea que la novela es un espacio de tranquilidad y reposo frente a la estridencia de lo real.
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