Bueno, ahora ya sí que sí. Acabo de dar el paso y he publicado en la página web de Lulu.com mi primer cuento en formato e-book. Lo podéis encontrar en la siguiente dirección:
http://www.lulu.com/product/ebook/tv-society/15937920
ahí abajo va una muestra. Le he puesto un precio simbólico de 1 euro para que en lugar de un café, leáis un cuento. Y he pensado, total, para lo que dicen los periódicos, mejor leerse TV SOCIETY. ALgunos ya lo tenéis, pero no está de más que me hagáis un poco menos pobre ¿no?
Pues eso, el objetivo en los próximos días es subirlo a ITUNES, pero de momento voy a ver cómo va la experiencia.
Ya os contaré.
ALLÁ EN LA IDEA
LECTURAS EN LAS QUE VALE LA PENA PERDER EL TIEMPO Y GANAR ALGO DE FELICIDAD -O DE SAPIENCIA-.
domingo, 5 de junio de 2011
jueves, 30 de diciembre de 2010
Ricardo Nocturno

La lectura anárquica y la elección arbitraria de títulos hacen que uno llegue a ciertos autores de forma desordenada y algo caótica. En muchas ocasiones ese camino es divertido y acertado, pues la casualidad hace que el lector no se arrepienta de llegar a los autores por puertas laterales.
Hoy, con Ricardo Piglia, uno no puede decir que esta última puerta de la casa sea un error, ni mucho menos -la novela vale mucho la pena- pero a uno le queda un regusto amargo porque con este sí que me hubiera gustado llegar desde el orden, es decir, desde la primera novela hasta la última. Eso me ocurre en pocas ocasiones: me sucedió con Kiko Amat y con Ian McEwan.
En cualquier caso, Blanco nocturno es una historia policíaca muy bien construida, en la que sorprende la finura en la que Piglia va saltando de una voz narradora a otra. Para que a nadie le sorprenda, el asesino se descubre más o menos en la mitad de la novela, y sin embargo el interés del lector no solo no decae, sino que va in crescendo. El comisario Croce al prinicipio y el periodista Emilio Renzi después son los que sostienen el peso de una narración que buscará no sólo a los culpables sino también las intenciones, los sentidos de los actos humanos.
En los personajes hay gotas de Don Quijote y de Crónica de una muerte anunciada, todo ello muy bien combinado por la maestría de un escritor consolidado, serio y al que vale la pena seguir, aunque sea en sentido inverso a sus publicaciones. Es decir, de la última a la primera.
sábado, 25 de diciembre de 2010
La luz tras que se esconde tras los visillos

La lista de críticos, estudiosos y escritores que han tratado sobre le guerra civil y sus consecuencias es abundante en cantidad y calidad. Santos Juliá, José Carlos Mainer, Dulce Chacón, Almudena Grandes, Jordi Gracia, en fin, muchos y muy buenos nombres. Pero lo que hoy ocupa este espacio es algo distinto. Es una obra compartida a cuatro manos entre Antonio Altarriba y Kim. Un cómic que narra la historia de Antonio, uno de los tantos españoles que nacieron en el campo, emigraron a la ciudad y sus sueños de un mundo más justo y digno les llevó desde las filas del ejército republicano a los campos de concentración franceses, para terminar sus últimos días en una residencia de ancianos en la imberbe democracia española.
Los lazos con Soldados de Salamina son innegables, sólo que El arte de volar se centra en la voz del luchador y no en la del escritor que explica la historia.
Antonio, el protagonista, es un personaje colosal. Fiel a sus principios y a su dignidad, su personaje debería sobrepasar las páginas para convertirse en un modelo.
No voy a juzgar la calidad del dibujo -que es excelente, pues no en vano Kim es el autor del conocido 'Martínez el facha-', ni siquiera voy a hablar de la calidad del texto de Antonio Altarriba - al que no conocía hasta hoy, cuando me han regalado el libro-; simplemente quiero destacar la grandeza de un personaje y de una figura que se merecía, desde hace mucho tiempo, un homenaje de altura semjeante.
martes, 21 de diciembre de 2010
La esquizofrenia del pajarito

Desde aquí comienzo a reivindicar sin tapujos el placer del cuento. Breve, conciso, y si además están bien elegidos cada uno de sus elementos el resultado suele ser de una calidad más que aceptable.
Normalmente la apuesta por el cuento uno la hace con autores ya conocidos, aquellos que se sabe de antemano que se manejan considerablemente bien en la novela. Bueno, pues este es el caso de Mire al pajarito, recopilación de cuentos del norteamericano Kurt Vonnegut que acaba de presentar la editorial argentina Sexto Piso.
Quince cuentos muy bien construidos en los que la sorpresa se entremezcla con la congoja, lo improvisado; pero sobre todo quince cuentos que al terminar le dejan a uno con la mirada perdida, en babia, intentando en muchos casos buscarle un doble o un triple sentido a la historia.
Sobre todos ellos destaca, sin lugar a dudas, el que le da título al volumen. No tendría sentido resumir el argumento aquí, porque ese cuento, por sí sólo, es razón más que suficiente para leer el libro. Para los demás, los que no vayan a leer ese cuento, les puede ser suficiente con el adelanto que la misma editorial ha colgado en su página web.
Pero se arrepentirán.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Ficción diaria 3
Lo curioso es que, visto desde un punto de vista pragmático,
-es la leche, pragmatismo y literatura juntos....la leche, sí señor-
el concepto de la recuperación de la memoria no creo que sea
especialmente valorado.
Pienso en Funes, claro, y en su muerte. A mí, en comparación con él,
no me va del todo mal. No señor. Nada, nada mal.
Mi desmemoria, aunque sea fruto del sangrado de mi nariz, es,
en cierto modo, una vía de escape, de salvación, que me permite
convivir con una mente casi vacía en lo cotidiano, limada de astillas que
puedan lastimarla o entorpecerla.
Pocos o casi ningún recuerdo en un desierto ventoso que allana mi
vida cotidiana en la que los recuerdos son un exotismo gratuito e
innecesario; un lujo banal y en cierto modo vulgar, estúpido.
Así pues, abandono mi viaje a Ítaca y me quedo en casa. Preparo un café y
una gota de leche desnatada.
To be continued...
domingo, 14 de noviembre de 2010
Humor+política+ser humano+misterio: MENUDO REPARTO

Durante los últimos meses en las librerías han aparecido dos iniciativas espléndidas para el lector que lo que desea es aunar calidad, entretenimiento, placer y sorpresa. Una de ellas es la de la editorial Blackie Books y su repesca de autores y obras que por una u otra razón han permanecido durante años escondidos en las sombras y que merecen vivir a pleno sol.
La otra es la de la editorial Anagrama con su colección Otra vuelta de tuerca. De la calidad de su catálogo no hace falta hablar, porque sus más de cuarenta años de labor son garantía más que suficiente para confiar en el criterio de Jorge Herralde (quien, por cierto, ha hecho algunas declaraciones hablando ya de su pronta jubilación). Y si a ese catálogo le añadimos la voluntad de rescatar aquellas obras de mayor calidad que por una razón u otra han pasado desapercibidas, tenemos un listado de obras espectacular.
Menudo reparto de Jonathan Coe entra dentro de esos parámetros de calidad, entretenimiento, originalidad, humor, dinamismo y sorpresa que la convierten en una novela interesantísima en la que una investigación inteligente permite al autor jugar con la realidad y la ficción para crear una historia del todo atrayente.
La novela cuenta la historia de la familia Winshaw y de un supuesto trabajo de investigación que llevará a cabo el escritor Robert Owen para escribir una biografía de la familia. A partir de ahí, la realidad será un protagonista más en esta historia, en la que la política, la corrupción, los asesinatos...crearán una atmósfera plagada de personajes de la altura de Saddam Hussein o la actriz Shirley Eaton.
Para los que queráis información concreta sobre el autor o la obra, os copio aquí dos links que tal vez os puedan interesar. Uno es de la crítica que hizo Kiko Amat a la novela. La otra, una especie de estudio que encontré en un blog de literatura.
lunes, 11 de octubre de 2010
Ficción diaria 2
Un transformador de pensamientos en imágenes. De la misma manera que si analizásemos la lluvia a través de un microscopio hasta el punto de alcanzar las moléculas que la componen. Convirtiendo una gota de agua en una imagen mucho más gráfica, o más real. Eliminando todo aquello que la desconvierte, que elimina su consistencia.
Bien, de acuerdo. Busquemos, creemos esa máquina en las profundidades de la inventiva humana.
Ahora mismo vuelvo, voy a acercarme a la ferretería a buscar algún 'profundizador metálico esterilizado' capaz de llegar hasta allí.
P.d: Si algo así existiera no tendría por qué temer más por la sangre que se escapa de mi nariz.
To be continued...
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