
La lista de críticos, estudiosos y escritores que han tratado sobre le guerra civil y sus consecuencias es abundante en cantidad y calidad. Santos Juliá, José Carlos Mainer, Dulce Chacón, Almudena Grandes, Jordi Gracia, en fin, muchos y muy buenos nombres. Pero lo que hoy ocupa este espacio es algo distinto. Es una obra compartida a cuatro manos entre Antonio Altarriba y Kim. Un cómic que narra la historia de Antonio, uno de los tantos españoles que nacieron en el campo, emigraron a la ciudad y sus sueños de un mundo más justo y digno les llevó desde las filas del ejército republicano a los campos de concentración franceses, para terminar sus últimos días en una residencia de ancianos en la imberbe democracia española.
Los lazos con Soldados de Salamina son innegables, sólo que El arte de volar se centra en la voz del luchador y no en la del escritor que explica la historia.
Antonio, el protagonista, es un personaje colosal. Fiel a sus principios y a su dignidad, su personaje debería sobrepasar las páginas para convertirse en un modelo.
No voy a juzgar la calidad del dibujo -que es excelente, pues no en vano Kim es el autor del conocido 'Martínez el facha-', ni siquiera voy a hablar de la calidad del texto de Antonio Altarriba - al que no conocía hasta hoy, cuando me han regalado el libro-; simplemente quiero destacar la grandeza de un personaje y de una figura que se merecía, desde hace mucho tiempo, un homenaje de altura semjeante.
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