-es la leche, pragmatismo y literatura juntos....la leche, sí señor-
el concepto de la recuperación de la memoria no creo que sea
especialmente valorado.
Pienso en Funes, claro, y en su muerte. A mí, en comparación con él,
no me va del todo mal. No señor. Nada, nada mal.
Mi desmemoria, aunque sea fruto del sangrado de mi nariz, es,
en cierto modo, una vía de escape, de salvación, que me permite
convivir con una mente casi vacía en lo cotidiano, limada de astillas que
puedan lastimarla o entorpecerla.
Pocos o casi ningún recuerdo en un desierto ventoso que allana mi
vida cotidiana en la que los recuerdos son un exotismo gratuito e
innecesario; un lujo banal y en cierto modo vulgar, estúpido.
Así pues, abandono mi viaje a Ítaca y me quedo en casa. Preparo un café y
una gota de leche desnatada.
To be continued...
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