martes, 17 de noviembre de 2009

Entre patas y puntos

Entre un punto verde y uno rojo, la mirada se pierde cojeando. Sendero arriba, a la deriva sin rumbo fijo, alzando las piernas al unísono al caminar.
Le acompaña una melodía y el sueño de una cheka con diseño de Kandinsky. Y todo con el fin de conseguir la locura pasajera de los que visitan la ciudad. Barcelona se erige en expectativa de un futuro incierto, peor, atormentado. Obligatorio, pese a todo.
Sigue cuesta arriba, sólo que esta vez tararea con silbidos a Leonard Cohen.
A punto de alcanzar el lugar exacto. El elegido. Piensa en detenerse y mandarlo todo a la mierda. Pero no sabe hacerlo porque sus inercias arrastran corrientes subconscientes.
Al final, todo estaba estipulado, predestinado. Pese a no creer ni un solo instante en los caminos marcados, el punto está donde debe de estar, justo al cruzar la última pata del salón.
Entre patas y puntos estaba el juego. Y lo ha acabado perdiendo.

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