Me observa desde la claridad de su contenido y la espesura de su continente.
Palabras negras la reprimen y gritan impulsando mis concentraciones fuera del espacio de mi concentración.
Reyes, dictadores, filósofos, anarquías, concentraciones de poder y vanos intentos de comprender todo esto que estamos creando, ocupan mis pensamientos cada día frente espacios en blanco que me obligo a rellenar.
Y entre tanta queja, entre tanta idea, entre tantos llantos sin vasija de porcelana, entre tanto tonto intento de recordar,
las palabras del fútbol se unen a la firma de Forges,
que dibuja en tinta china la desesperación y la lógica
del que sabe lo que quiere pero no quiere desentrañarlo.
Por que teme el resultado final,
de un proceso que no tiene retorno, ni prinicipio ni fin,
porque se termina con las horas lánguidas y escuetas de un domingo cualquiera.
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